En función del método de cálculo, las emisiones de València podrían ser hasta un 86% superiores a las contabilizadas

 

Un estudio prospectivo realizado por la Cátedra a petición del Servicio de Emergencia Climática y Transición Energética del Ayuntamiento de València actualiza el inventario de emisiones de la ciudad en 2018 a 2,1 millones de toneladas de CO2 frente a las 1,9 MtCO2 calculadas en el inventario de referencia disponible hasta la fecha. El estudio estima también un inventario “ampliado” para 2018 de 3,9 MtCO2, si se consideran sectores adicionales y alcances más allá de la ciudad no incluidos en el inventario de referencia. Finalmente, el estudio también calcula por primera vez el Overshoot Day de València en el 1 de junio. El Overshoot Day mide la (in)sostenibilidad estimando el día del año equivalente en que una ciudad, país o región ha consumido más recursos de los que puede producir o absorber de forma natural.

La ciudad de València se adhirió en 2007 al Pacto de los Alcaldes, por lo que se ha comprometido a que las emisiones en 2030 sean al menos un 40% inferiores respecto a 2007. La principal herramientas para lograrlo son las medidas incluidas en el Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES). El pilar central del PACES es el inventario de referencia de las emisiones de CO2 de la ciudad, que se actualiza cada dos años como máximo, y que sirve para evaluar los avances hacia la meta de 2030.

El inventario de 2016 fijó las emisiones de València de 1,9 millones de toneladas equivalentes de CO2 (MtCO2), estando éstas ampliamente dominadas por el transporte privado y comercial, seguido de lejos por los sectores residencial y servicios y, en menor medida, los residuos, la industria y los consumos municipales en edificios, alumbrado y red pública de transporte.

Un cálculo actualizado y más completo de las emisiones de València

El estudio ahora realizado por la Cátedra actualiza el inventario a 2018 a 2,1 MtCO2. Asimismo, estima un inventario “ampliado” de 3,9 MtCO2 en 2018. El inventario ampliado tiene en cuenta tanto sectores no considerados en el PACES como las emisiones inducidas más allá de los límites de la ciudad (el llamado alcance 3).

El estudio también calcula para València un indicador global de (in)sostenibilidad, el Overshoot Day, o día del año en el que la ciudad ha consumido más recursos de los que la ciudad es capaz de producir o absorber de manera natural. El cálculo parte de la estimación de la huella de carbono, que el estudio fija en 1.366.613 hectáreas globales (1,73 gha/habitante), siguiendo la metodología de la Global Footprint Network. A partir de ahí, se estima el Overshoot Day de València en 2018 en el 1 de junio. A modo comparativo, el Overshoot Day del planeta en 2018 se produjo el 1 de agosto (en España, el 28 de mayo). Esto nos da una muestra de lo urgente que resulta la acción climática en València y en general en todas las ciudades. El Overshoot Day es la base de la campaña global #MoveTheDate, que impulsa un esfuerzo colectivo de países, regiones y ciudades para empujar el Overshoot Day global lo más rápidamente hasta el 31 de diciembre.

Este trabajo prospectivo identifica algunas limitaciones en la metodología del inventario del PACES de València y sugiere posibles mejoras. La principal aportación es el “inventario de emisiones ampliado”, que corrige los cálculos del PACES que subestiman posibles en sectores ya considerados, incluye nuevos sectores, y también alcances más allá de los límites de la ciudad. La lógica detrás del inventario de emisiones ampliado es realizar una estimación relativamente sencilla de las posibles deficiencias del inventario de 2016 a fin de valorar si resulta oportuno incorporar algunas de estas mejoras en los futuros ejercicios de actualización del inventario. Los métodos de estimación de emisiones propuestos para cada sector surgen de un compromiso entre la precisión y la viabilidad y facilidad de medida, y por tanto deben tomarse como primeras aproximaciones a falta de datos de partida más robustos. El trabajo también calcula los indicadores medioambientales de Huella de Carbono y Overshoot Day para la ciudad de València (el día del año en que el consumo de recursos y servicios ambientales excede lo que la ciudad puede ofrecer).

El estudio ha sido realizado por Francisco Francés, alumno del Máster Universitario en Tecnologías para el Desarrollo Sostenible de la Universitat Politècnica de València, en forma de Trabajo Fin de Máster (accesible en la sección de Publicaciones de la web). El TFM ha sido co-tutorizado por Carlos Vargas (Dpto. de Ingeniería Eléctrica) e Iván Cuesta (Cátedra), ambos del Instituto de Ingeniería Energética.

Inventario de emisiones

El estudio parte de la constatación de que, al igual que los PACES de muchas otras ciudades, el inventario de emisiones de València adopta la metodología propuesta por el Pacto de los Alcaldes. Esta metodología tiene la gran ventaja de su sencillez, que permite que sea adoptada por municipios grandes y pequeños sin necesidad de contar con extensas capacidades de monitoreo y planificación. Sin embargo, la metodología también adolece de algunas carencias. Entre las principales están que simplifica de forma un tanto excesiva el cálculo de las emisiones derivadas del transporte y que no obliga a considerar las emisiones que no se producen en el seno de la ciudad pero que son inducidas por actividades desarrolladas en la misma (emisiones de alcance 3). Estos dos problemas son relevantes para València, dado el peso considerable del transporte en su mix de emisiones y su carácter de nodo central de un sinfín de actividades productivas, turísticas y de servicios de la Comunitat Valenciana.

El estudio trabajo sigue los siguientes pasos:

Frente a metodologías “top-down”, utilizadas con frecuencia en estudios de grandes regiones del planeta, países o grandes ciudades, este estudio opta por una metodología “bottom-up”, propia de estudios de menor escala, como por ejemplo en empresas privadas, administraciones públicas o estudios universitarios. Esta metodología, al contrario que la anterior, parte de la adquisición de datos de todas las fuentes implicadas en el estudio, es decir, de los consumos y emisiones finales en cada ámbito, con el objetivo de obtener el consumo o emisiones totales del objeto del estudio.

Para actualizar inventario al año 2018, el estudio explora vías alternativas para estimar las emisiones:

 1. Cambios en la procedencia/tratamiento de los datos.

    • Sector residencial. Se propone disgregar los consumos energéticos (electricidad y gas) por barrios, ya que esta información más detallada puede ser útil tanto para la reducción de emisiones como para combatir la pobreza energética.
    • Transporte privado y comercial. Se propone un cambio de metodología, siguiendo la empleada en el Pla d’energia canvi climàtic i qualitat de l’aire de Barcelona (2011-2020). Esta metodología consiste en la monitorización del parque móvil circulante en la ciudad, a fin de conocer con precisión la cantidad, tipo y antigüedad de los vehículos que circulan diariamente.

2. Ampliación del inventario, es decir, incluir sectores que no se han considerado hasta la fecha.

    • Puerto y aeropuerto. Ambas entidades disponen de una memoria ambiental propia (desarrollada por la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) y AENA, respectivamente) pero no se han considerado en el inventario de emisiones de la ciudad. Dado que la importante actividad de ambos se debe fundamentalmente a la actividad económica de la ciudad de València, este estudio considera necesario su inclusión en el inventario de carbono.
    • Alimentación. En la mayoría de estudios similares se puede observar que este ámbito es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero, por lo que se propone realizar un estudio detallado e incluirlo en futuros inventarios de emisiones.
    • Edificación. Dado que no son fuentes de emisión directas, no se suelen incluir en los inventarios de carbono, sin embargo, al igual que ocurre con la alimentación, las obras y edificaciones son una importante fuente de emisión de GEI. Además, el índice de reutilización de los recursos utilizados en edificación es bastante bajo, lo que agrava el problema.

3. División de las emisiones por alcances 1 (consumos directos), 2 (consumos indirectos dentro de los límites del estudio) y 3 (otros consumos indirectos). De esta forma, los resultados no solo expresan los consumos y emisiones totales, sino que indican el origen de cada uno de ellos.

Por otro lado, no hemos considerado la capacidad de secuestro de carbono de arbolado, suelo vivo, etc., que compensaría parte de las emisiones calculadas.

Al aplicar estas alternativas, se obtiene un inventario de carbono ampliado que aumenta notablemente el volumen total de emisiones, identifica nuevos sectores que tienen impactos de alcance 3 (inducidos fuera de la ciudad) y reevalúa el peso de cada uno de los sectores.

El inventario de emisiones de referencia del PACES, y la actualización y “ampliación” realizadas por el estudio de la Cátedra se presentan en la siguiente gráfica. La primera barra vertical representa las emisiones estimadas por el PACES en 2016. La segunda, una actualización de las emisiones siguiendo la misma metodología que el PACES para el año 2018. Finalmente, la tercera barra vertical representa las emisiones estimadas de acuerdo al inventario ampliado para 2018, según las mejoras en el cálculo que sugiere este trabajo.

Como se ha mencionado, los resultados de este trabajo estiman el inventario ampliado de emisiones a casi el doble de lo que se estimaría según la metodología actual recogida en el PACES, hasta un total de 3,9 millones de toneladas de CO2.

Overshoot Day

Respecto al cálculo de la huella de carbono, una vez obtenida la cantidad de emisiones totales de CO2, se han empleado dos coeficientes para expresar esta cantidad de emisiones en hectáreas globales (gha): el primero es el coeficiente de fijación de CO2 del bosque Mediterráneo (3,7 tCO2/ha al año) mediante el cual se obtienen la cantidad de hectáreas de bosque local que serían necesarias para capturar las emisiones de carbono de la ciudad. El segundo, el coeficiente de conversión a hectáreas globales (1,29 gha/ha) proporcionado por la metodología Global Footprint Network, obteniendo finalmente una huella de carbono de 1.366.613 gha (1,73 gha/habitante).

Por último, para el cálculo del Overshoot Day se ha empleado una metodología de cálculo indirecta, teniendo en cuenta la huella de carbono, la huella ecológica y la biocapacidad media por habitante de España. El indicador buscado se obtiene finalmente mediante la siguiente expresión, resultando en el día 153 del año, o 1 de junio.

Implicaciones del estudio

Este trabajo presenta dos implicaciones principales:

  • La mera existencia del PACES es un paso hacia la transición energética sostenible de la ciudad. Los PACES están cobrando cada vez más importancia. Sin ir más lejos, la Comisión Europea propone evaluar el progreso hacia la nueva meta de 100 ciudades europeas neutras en carbono para 2030 valiéndose del inventario elaborado por el PACES en cada ciudad. Sin embargo, los resultados del inventario de carbono ampliado nos advierten de que todavía queda mucho trabajo por delante, y que existen diversos ámbitos de emisiones indirectas como la alimentación o la edificación que pueden llegar a alcanzar altos niveles de emisión y, por lo tanto, se deberían tener en cuenta en cualquier inventario de emisiones.
  • El trabajo abre la vía a futuras líneas de investigación adicionales y potenciales mejoras. Para la estimación del inventario ampliado se han utilizado datos, coeficientes y resultados de otros estudios nacionales e internacionales. Para que los datos fueran más robustos sería recomendable un estudio especializado en cada uno de los ámbitos, ajustando la metodología, datos y coeficientes a las características propias de la ciudad de València y triangulando los datos de fuentes estadísticas con encuestas a la ciudadanía. A partir de este primer estudio prospectivo, que señala algunas posibles mejoras en la contabilidad de emisiones, el Ayuntamiento de València podría encargar un estudio más detallado, o análisis sectoriales más profundos, con el fin de mejorar la solidez del inventario de emisiones como base de las políticas climáticas municipales recogidas en el PACES.